Antecedentes - Embryo Transfer Canada

Embryo Transfer Canada
Embryo Transfer Canada
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Antecedentes

La historia de la transferencia de embriones se remonta a 1890 cuando el inglés Walter Heape, realizó con éxito la primera transferencia embrionaria en conejos. A partir de entonces se han informado transferencias embrionarias exitosas en todo tipo de animales de granja. La comercialización de tecnología para la transferencia embrionaria comenzó en América del Norte.
 
Una hembra (donadora) puede aumentar su número de crías durante su vida al concebir de manera repetida y mediante la recuperación de embriones al inicio de la gestación y la transferencia de estos a los aparatos reproductores de otras hembras (receptoras) para completar la gestación. Este procedimiento depende por completo de la disponibilidad de una fuente de embriones de calidad adecuada y el medio uterino propicio de la receptora al momento de la transferencia embrionaria (sincronía) (Hafez, 2000). El principal objetivo del trasplante de embriones es incrementar la tasa reproductiva de una hembra de excelentes características, fecundada con un toro de alta genética (Aspron, 1992).
La transferencia embrionaria se ha aplicado muy extensamente en la vaca; en consecuencia, la tecnología ha avanzado con más rapidez en esta especie. En los años 60, la anestesia general y la laparotomía eran necesarias para la colección y transferencia de embriones bovinos, y en el Reino Unido y América del Norte esta técnica se utilizó sobre todo para la rápida multiplicación razas exóticas de carne importadas (Palomino et al., 1998).
La utilización de embriones junto a la inseminación artificial en los programas de mejora genética es una práctica que ha venido difundiéndose en forma creciente en los últimos 20 años. Sin embargo, esta tecnología que tiene un enorme potencial de mejora genética, no ha tenido la difusión masiva que debiera en función de tal potencialidad. Las limitantes han sido tanto los altos costos de la misma, como la enorme variabilidad en la respuesta de los animales destinados a producir tales embriones. Lo anterior parece marcar límites económicos y biológicos en la tecnología que no han podido ser superados en los últimos 20 años y que limitan su desarrollo.
La transferencia de embriones es una técnica de manipulación genética y dentro del campo de la reproducción tiene como propósito servir como herramienta en el -mejoramiento genético del ganado e incrementar el potencial reproductivo de hembras sobresalientes en líneas específicas de la reproducción.
El utilizar embriones congelados permite aprovechar al máximo el potencial de una hembra; en virtud, que es posible congelar todos los embriones de excelente y buena calidad, ser transportados a cualquier parte del mundo en forma fácil y económica. Por esto, la TE ha tenido un impacto considerable sobre los programas de reproducción en países desarrollados desde los años 70's, esta influencia ha sido principalmente dentro del sector de razas puras con el objeto de aumentar el potencial reproductivo de hembras superiores y donde el alto valor comercial de sus crías ha justificado el gasto involucrado.
Existen tres métodos de colección de embriones, dos quirúrgicos y uno no quirúrgico, el primero requiere de médicos, anestesistas y cirujanos, lo cual hace de esta técnica algo impráctico quedando en desuso. El segundo método consiste en una laparotomía por uno de los flancos usando anestesia regional y local. El tercer método es el no quirúrgico o transcervical-, que actualmente es el más usado. Con el desarrollo del método de colección de embriones no quirúrgico, existe la posibilidad de la dispersión de esta tecnología dentro de países desarrollados. Una de las principales razones para el uso de la TE es el mejoramiento genético y se puede superar algunas formas de infertilidad que puede surgir a consecuencia de fallas de fertilización debido a altas temperaturas. Este proceso puede ser usado para establecer bancos de embriones congelados y permitir la importancia de los mismos y por lo tanto la introducción y transferencia del nuevo material genético.
HISTORIA
La Inseminación artificial tuvo su iniciación en equinos en el ano de 1322 por un árabe. En 1799 volvió a ser puesta en práctica por varios científi­cos, quienes al darse cuenta del éxito obtenido, Iniciaron pro­fundas investigaciones.
Para obtener el semen del macho se emplearon diferentes sistemas. El más común fue dejar el toro montar a la vaca, que después de ser cubierta, contenía en su vagina los espermato­zoides y líquidos conservativos; éstos eran extraídos de la vagina con cucharas, jeringas o esponjas.
Otro sistema empleado fue el de hacer Introducir el pene del macho excitado en la hembra, para luego retirarlo antes de que el semen fuese a caer dentro de la vagina, y en esta forma recogerlo en un recipiente fuera de la vaca.
Otro método consistió en colocar esponjas dentro de la va­gina antes de ser cubierta la hembra por el macho, y después del salto, una vez absorbido el semen, retirarlas de su interior.
Mille y Evans obtenían pequeñas cantidades de esperma­tozoides, por medio de masajes de las vesículas seminales del toro a través del recto. Después, Inventaron un pequeño reci­piente de caucho en forma cilíndrica, el cual era introducido dentro de la vagina para recibir el semen y retirarlo después de ser cubierta la hembra. Fue este recipiente el predecesor de l vagina artificial, empleada, en ciertas condiciones, actualmen­te. Se usó por primera vez en el año de 1932 y su empleo consis­te en hacer que el macho excitado por la presencia de una hembra en celo, Introduzca el pene en una vagina artificial, la cual se coloca al lado del anca de la vaca, de tal manera, que ni la va­gina artificial ni el pene del toro penetre a la vaca.
La vagina artificial, en si, está fijada dentro de un tubo de caucho que se llena de agua tibia para mantenerla a la tempe­ratura corporal de una vaca.
El último avance en recolección de semen es el electro-eyaculador. El electro-eyaculador funciona a través de descargas eléctricas, por medio.de un electrodo colocado en el recto del toro. Las cargas eléctricas, con voltaje y ritmo controlado, esti­mulan los nervios localizados en la columna vertebral lumbar y la pelvis, que controla la eyaculación.
En los primeros ensayos, el semen era mantenido a tempe­raturas corporales normales y antes de su uso era expuesto por largo tiempo a la luz, factor muy nocivo a los espermatozoides. También, por los sistemas antiguos de Inseminación, el apara­to genital se llenaba de aire, el cual puede reducir la fertilidad.
Para lo colocación del semen dentro de la vagina se em­plearon, Inicialmente, sondas o peras de caucho; más tarde el semen era colocado en el cérvix o cuello uterino a la altura del primer anillo, haciendo retracción de éste con pinzas y ocasio­nando lesiones por su empleo; posteriormente se usó el espécu­lo, que al igual que las pinzas, causó serlas complicaciones co­mo el contagio de enfermedades venéreas, que tomaron gran Intensidad por la falta de vigilancia veterinaria, agotándose, de esta manera, el número de participantes a este programa.
Los resultados con estos sistemas fueron devastadores y en Colombia las pérdidas fueron cuantiosas.
Ulteriormente de dio principio al procesamiento del semen refrigerado, que consiste en hacer la toma del semen y deposi­tarlo en un recipiente, diluirlo para aprovechar el gran numero de células contenidas por centímetro cúbico de semen y así, realizar mayor cantidad de inseminaciones por eyaculación.
El semen conservado en un refrigerador, sin congelar, da más duración a la vida de los espermatozoides (60 a 72horas), pero al mantenerse sin refrigerar y expuesto a la luz, durante su transporte al sitio donde están las vacas para inseminar, mueren muchos espermatozoides; si los centros de recolección de semen estaban muy distantes de los hatos donde se practica­ban las inseminaciones, las células perdían su vigor y fueron, como consecuencia, pocas las vacas que lograron fertilizar.
En épocas pasadas los porcentajes de vacas cargadas no alcanzaban al 25% y la infección de los hatos que empleaban sistemas no adecuados para inseminarlas, llegaron a ser mayo­res de 65%, así fue que el sistema, en principio, estaba fallan­do debido al manejo del semen durante el transporte hacia las vacas y a la forma poco técnica de la inseminación.
En vista de la amenaza que representaba el empleo de los elementos inadecuados para depositar el semen en la vaca, se creo la necesidad de diseñar nuevos sistemas y equipos que no maltrataran físicamente al animal y que no sirviera como medio de diseminación de infecciones.
Ese avance se logró, en parte, cuando entraron en uso general catéteres plásticos desechables, o sea, suficientemente baratos que se puedan descartar después de un solo empleo. Es así, que los catéteres plásticos estériles se han empleado con mucho éxito y es el sistema en uso hoy en día.
En 1952, los científicos Polge y Smith se dieron cuenta que el semen conservado a bajas temperaturas (196 grados centí­grados bajo cero) mantenía vivos y normales los espermatozoi­des por periodos de años, comparado con el semen refrigerado que dura, únicamente, días. De esta manera, se dio comienzo al perfeccionamiento de sistemas de inseminación artificial, ba­sado en el semen congelado.
Colombia importa actualmente semen congelado de los mejores ejemplares del mundo, de partes como Estados Uni­dos, Canadá, y otros, y se produce también semen refrigerado.
Actualmente, estos sistemas son utilizados en todos los países del mundo, con promedios de eficiencia comprobada, en razas de leche y carne, superior al 69% de preñez al primer ser­vicio, gracias a la colaboración de grandes científicos que han demostrado mucha preocupación, lo mismo que los centros ga­naderos del gobierno y desde luego, a la buena vigilancia vete­rinaria.

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